Acabo de ver un video publicitario producido por Coca Cola en el que las personas conviven con avatares de distintos juegos y mundos virtuales. Me ha hecho pensar que estamos entrando en un mundo mixto, donde cada vez más las fronteras entre lo virtual y lo real se difuminan y entrelazan al estilo matrix. La realidad aumentada, tal y como empieza a comercializarse se parece cada vez más a lo que nos muestran en el cine películas como Matrix y Avatar, donde el ser humano es completamente dependiente de las máquinas para percibir su nueva realidad.
Esta realidad ya no puede ser considerada falsa. Hace poco hablaba con alumnos sobre videojuegos online y metaversos. Ya no son sólo juegos de niños. Los padres también juegan, en ocasiones tanto como los hijos, y además lo consideran más seriamente que los pequeños. Este nuevo modelo de relación en ocasiones permite establecer nuevos lazos rotos e incluso un nuevo orden familiar. Imaginad si no, un entorno virtual en el que participara toda la familia, constituyendo un equipo que realizara misiones de ataque o defensa. El cabeza de familia ya no tendría por qué ser el macho alfa, sino que el lider de un grupo podría recaer en aquel que tiene la mayor dedicación al juego y mayor experiencia (esto me recuerda poderosamente a "El Juego de Ender"). Sin embargo esto no relega a los adultos, sino que les lleva a ocupar roles en los que su experiencia en la vida, en las relaciones sociales llevadas al plano virtual son mucho más valiosas de lo que a veces son en la vida real.
Un niño podrá ser un fantástico guerrero, pero necesitará de un mago, un bardo o un paladín, mucho más habil para entablar conversaciones con otros jugadores y negociar acuerdos. Sin embargo, no deberíamos olvidar que afuera existe un mundo en el cual disfrutar de un rato de ocio al aire libre también permite establecer esos lazos familiares que muchas veces buscamos en los mundos virtuales.
Me gustaría encontrar a alguna madre que juegue con sus hijos al World of Warcraft para preguntarle cómo se siente al compartir las fantasías de sus hijo, en qué ha cambiado su relación con ellos y si considera que es positiva o negativa la experiencia, si la recomendaría a otros.
lunes 1 de febrero de 2010
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